Siguiendo con la propuesta dar a conocer los contenidos más llamativos sobre la EPA, del libro de Mª Luisa Sarrate, a continuación expongo el resumen de los primeros puntos:
- Introducción.
La adultez, es una etapa de la vida caracterizada por tener unos rasgos propios, a los que los procesos de enseñanza-aprendizaje puestos en marcha desde la Educación de Personas Adultas, deben adaptarse.
Así pues, vemos que el estudio de las características singulares de la adultez, junto con la incidencia de las mismas en los elementos peculiares que conforman su aprendizaje, son los dos aspectos esenciales de la praxis de la EPA, los cuales tendremos en cuenta en este tema.
1. Concepto de persona adulta.
Definir el concepto de persona adulta es una tarea compleja debido por una parte, al poco interés que esta etapa vital ha motivado hasta hace poco, y por otra, debido a las numerosas interpretaciones que existen del mismo, según el enfoque que se tome.
Para obtener una visión lo más completa posible sobre el concepto de adultez, primero se contemplarán los diferentes aspectos desde los que puede estudiarse, para luego, examinar los rasgos que más destacan de ella.
1.1. Diversas perspectivas complementarias.
- Perspectiva biológica:
En nuestra sociedad por ejemplo, la edad adulta queda definida como “aquélla en que el organismo humano alcanza su completo desarrollo y la mayoría de edad”, estando por tanto, muy marcada por el aspecto fisiológico y biológico.
Aunque parece una definición muy certera, es cierto que resulta muy difícil determinar la edad exacta en la que una persona alcanza su desarrollo completo, por lo que es necesario, tomar como referencia al mismo tiempo otras perspectivas que veremos a continuación.
- Perspectiva antropológica:
Bajo esta perspectiva, el concepto de adultez muestra una gran relatividad, ya que depende de los criterios que establezcan cada colectividad o grupo, como vemos por ejemplo en el caso de la película “La selva esmeralda”, donde es el jefe de la tribu es el que decide si el niño, (pues en este tipo de sociedades la etapa a la que nosotros denominamos juventud no existe), merece o no convertirse en adulto, tras someterse a una prueba concreta.
- Perspectiva jurídica:
En este caso, la adultez es aquella etapa que comienza una vez se supera la mayoría de edad, que se estipula en la ley. En el caso de España, por ejemplo, la mayoría de edad se alcanza con los 18 años, y lleva consigo el derecho al voto.
Debemos tener en cuenta, que dicha mayoría de edad, está determinada por criterios psicológicos, sociales, políticos y culturales y por la ley, y varía según la época y el medio.
- Perspectiva pedagógica:
Desde esta perspectiva, son personas adultas aquellas que se encuentran en edad post-escolar, han abandonado el sistema formal y están o deberían estar en la vida activa, sin excluir a los jóvenes y ancianos, y que por tanto, necesitarían de una educación adaptada a sus características, la EPA.
- Perspectiva psicológica:
En este caso, vemos que la adultez sería sinónimo de madurez de la personalidad, un estado ideal en el que la persona posee autonomía, plenitud de su juicio, y es responsable de su propia conducta.
Como dato a destacar, observamos que según Allport, (1978), la estructura configuradora del ser adulto está compuesta de rasgos como:
o Extensión del sentido de sí mismo.
La adultez, es una etapa de la vida caracterizada por tener unos rasgos propios, a los que los procesos de enseñanza-aprendizaje puestos en marcha desde la Educación de Personas Adultas, deben adaptarse.
Así pues, vemos que el estudio de las características singulares de la adultez, junto con la incidencia de las mismas en los elementos peculiares que conforman su aprendizaje, son los dos aspectos esenciales de la praxis de la EPA, los cuales tendremos en cuenta en este tema.
1. Concepto de persona adulta.
Definir el concepto de persona adulta es una tarea compleja debido por una parte, al poco interés que esta etapa vital ha motivado hasta hace poco, y por otra, debido a las numerosas interpretaciones que existen del mismo, según el enfoque que se tome.
Para obtener una visión lo más completa posible sobre el concepto de adultez, primero se contemplarán los diferentes aspectos desde los que puede estudiarse, para luego, examinar los rasgos que más destacan de ella.
1.1. Diversas perspectivas complementarias.
- Perspectiva biológica:
En nuestra sociedad por ejemplo, la edad adulta queda definida como “aquélla en que el organismo humano alcanza su completo desarrollo y la mayoría de edad”, estando por tanto, muy marcada por el aspecto fisiológico y biológico.
Aunque parece una definición muy certera, es cierto que resulta muy difícil determinar la edad exacta en la que una persona alcanza su desarrollo completo, por lo que es necesario, tomar como referencia al mismo tiempo otras perspectivas que veremos a continuación.
- Perspectiva antropológica:
Bajo esta perspectiva, el concepto de adultez muestra una gran relatividad, ya que depende de los criterios que establezcan cada colectividad o grupo, como vemos por ejemplo en el caso de la película “La selva esmeralda”, donde es el jefe de la tribu es el que decide si el niño, (pues en este tipo de sociedades la etapa a la que nosotros denominamos juventud no existe), merece o no convertirse en adulto, tras someterse a una prueba concreta.
- Perspectiva jurídica:
En este caso, la adultez es aquella etapa que comienza una vez se supera la mayoría de edad, que se estipula en la ley. En el caso de España, por ejemplo, la mayoría de edad se alcanza con los 18 años, y lleva consigo el derecho al voto.
Debemos tener en cuenta, que dicha mayoría de edad, está determinada por criterios psicológicos, sociales, políticos y culturales y por la ley, y varía según la época y el medio.
- Perspectiva pedagógica:
Desde esta perspectiva, son personas adultas aquellas que se encuentran en edad post-escolar, han abandonado el sistema formal y están o deberían estar en la vida activa, sin excluir a los jóvenes y ancianos, y que por tanto, necesitarían de una educación adaptada a sus características, la EPA.
- Perspectiva psicológica:
En este caso, vemos que la adultez sería sinónimo de madurez de la personalidad, un estado ideal en el que la persona posee autonomía, plenitud de su juicio, y es responsable de su propia conducta.
Como dato a destacar, observamos que según Allport, (1978), la estructura configuradora del ser adulto está compuesta de rasgos como:
o Extensión del sentido de sí mismo.
o Capacidad de establecer relaciones con otra persona.
o Estabilidad emocional y aceptación de sí mismo.
o Realismo en la percepción y actuación.
o Objetividad en el propio conocimiento.
o Posesión de un proyecto de vida.
- Perspectiva social y cultural.
Normalmente bajo este ángulo, se considera como adulta a aquella persona que está integrada y ocupa un puesto en la sociedad, que conlleva determinadas responsabilidades y derechos.
Finalmente, vemos que el conjunto de observaciones expuestas sobre la adultez, refleja la amplitud de este concepto, y el interés de esta etapa vital.
o Estabilidad emocional y aceptación de sí mismo.
o Realismo en la percepción y actuación.
o Objetividad en el propio conocimiento.
o Posesión de un proyecto de vida.
- Perspectiva social y cultural.
Normalmente bajo este ángulo, se considera como adulta a aquella persona que está integrada y ocupa un puesto en la sociedad, que conlleva determinadas responsabilidades y derechos.
Finalmente, vemos que el conjunto de observaciones expuestas sobre la adultez, refleja la amplitud de este concepto, y el interés de esta etapa vital.
1.2. Principales rasgos.
Aunque el concepto de adultez no sea unívoco y esté sujeto a múltiples interpretaciones, es cierto, que existen ciertos rasgos que distinguen a esta etapa.
Actualmente, se defiende que la adultez, no es un período tan estable e indiferenciado como se pensaba, debido por ejemplo a los cambios biológicos o la gran actividad intelectual que en él se producen.
De este modo, vemos que respecto a los cambios físicos, en la adultez se produce por una parte el pleno desarrollo del organismo, y por otra, el declive de sus capacidades, hecho que como afirman autores como Vega y Bueno, será compensado por la creación de nuevas formas de innovación y progreso por parte de la persona.
Continuando con la descripción de los rasgos característicos de esta etapa, vemos qu según autores como Ferrández y Puente (1991), o Quintana y Sanz (1994), éstos son:
- Sentirse bien con el propio cuerpo: equilibrio
- Comprensión más profunda del propio yo.
- Responsabilidad sobre la propia conducta: autocontrol y realismo.
- Autonomía y capacidad de autodirección.
- Empatía de sentimientos afectivos y relaciones amorosas.
- Proyecto vital
- Alto nivel de responsabilidad en base a una ética propia
- Desempeño conjunto de diversos roles
- Agente activo con una proyección-incidencia social elevada
- Autonomía y capacidad de autodirección.
- Empatía de sentimientos afectivos y relaciones amorosas.
- Proyecto vital
- Alto nivel de responsabilidad en base a una ética propia
- Desempeño conjunto de diversos roles
- Agente activo con una proyección-incidencia social elevada
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